La azafata que no estuvo a la altura
Y ahora es cuando te cuento mi vida ¿no?
¡Pues no!
(Eso va después)
Primero vamos a hablar de cómo te puedo a ayudar con la tuya
(Si quieres)
Porque parte de lo que hago es ayudar a familias.
No en plan cooperante y tal, que eso está muy bien.
Más bien vendo cosas que ayudan a la familia entera.
Tú igual tienes una familia
Quizá tengas hijos.
Y quizás a veces dejas a tus hijos con el abuelo o con una cuidadora.
No sé si habrás pensado qué harían tus hijos si de pronto su abuelo se desploma.
O qué haría su cuidadora si les pica una avispa en el parque.
Pues ahí entro yo.
Enseño esas cosas que nos gustaría que enseñasen en el cole.
Pero no solo a niños, también a madres, abuelos o al vecino de enfremte.
Dicen que aprenden sin darse cuenta porque soy una friki de las chorradas y me encanta crear juegos y cosas divertidas.
Así que friki de las chorradas podría ser una buena primera definición si esto fuese un SOBRE MI al uso.
Lo siguiente es lo de la azafata que no estuvo a la altura.
La azafata que, además, era rubia
Este es un matiz muy importante.
¿Ser rubia?
Si, ser rubia.
Verás, que te lo cuento paso a paso
Para empezar, aunque ahora soy enfermera, en otra vida fui azafata de vuelo.
La vida de antes de ser la madre de Nico y Ana.
Y lo de no estar a la altura no es por no llegar al 1,65 que piden algunas aerolíneas.
(Que también…)
Tenía 21 añitos, era mi segundo mes volando, y un señor muy grande se desmayó en mis narices justo cuando le iba a servir el café en una de esas tacitas iguales a las que utilizan los niños para hacer que toman té.
Que el café de avión es una mierda, pero tampoco es como para desmayarse.
El caso es que el hombre no reaccionaba.
Y fue como cuando en las películas quitan el sonido y ponen un piiiiii de fondo, que todo va a mucha velocidad y tienes la sensación de que, si pestañeas, te lo pierdes.
Pero en vivo y en directo.
La hija y la mujer de este señor se pusieron a gritar.
Los pasajeros de alrededor se removían en sus asientos.
La gente de otras filas sacaba la cabeza al pasillo para ver si se enteraba de lo que estaba pasando (qué cotillas somos, ¿eh? Esto es universal).
Y yo ahí, como un pasmarote.
Con mis labios pintados y mi cafetera en la mano.
Suerte que llegó la compañera del pasillo de al lado y se hizo cargo de todo.
El hombre sobrevivió, aunque ya no quiso café.
Pero yo me fui a mi casa con sensación de gilipollas.
Y no es que no hubiese estudiado qué hacer en caso de emergencia. Me sabía todos los algoritmos.
Hasta hice un curso de SVB en mi pueblo.
Pero ñah,
No había sabido qué hacer.
(Ese fue el inicio de un camino que terminó estudiando enfermería, pero eso no es lo importante aquí)
¿¿Por qué no supe??
Seguramente por muchas razones.
Me puse MUY nerviosa.
Había aprendido demasiada teoría.
Como cuando aprendes inglés con los ejercicios del cole y luego te vas a Londres y la primera vez que te hablan piensas «WHAAAT?? Me han timado!!»
Nunca aprendí primeros auxilios ni algo parecido en el cole.
Me bloqueé.
El caso es que no siempre he estado a la altura.
Incluso puede que un día, siendo una enfermera que enseña sobre ello casi todos los días, puede que me vuelva a ocurrir.
Quién sabe.
Somos humanos. Y las reacciones de nuestro cuerpo a veces, impredecibles.
Aunque los estudiosos de la conducta humana llevan siglos analizando cómo podemos predecir nuestras reacciones. Y han encontrado ciertas acciones que nos ayudan.
Una muy muy valiosa son los hábitos.
O el juego.
La forma en que aprendemos lo que aprendemos.
Las historias.
Te lo cuento en mis correos.
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Así que ahora soy enfermera.
No la clase de enfermera que va a salvarte la vida en una UVI móvil a las 3 de la mañana
Tampoco la enfermera que tal cirujano super exitoso querría tener al lado en una operación a corazón abierto
No
Tan solo soy una enfermera rubia.
Cambié de profesión pero no de pelazo.
¿Y a ti qué te importa?
Pues a eso vamos.
Como buena rubia, cuando me hablan con siglas y palabras que no entiendo
se me pone cara de pez, sonrío y digo que sí.
Ahá, ahá…
Como una guiri en Mallorca.
He salido al paso haciendo eso muchas veces.
Así que cuando explico algo trato de hablar para que me entienda hasta un niño de 5 años.
(Mi formación también sirve para niños de 5 años, por cierto)
A ellos no les digo palabrotas, claro, esta web es SOLO PARA ADULTOS
A ellos, a veces, les cuento cuentos para que lo entiendan mejor.
Y hacemos juegos para aprender.
Pero solo vendo en privado.
Si crees que podemos hacer buenas migas, apuntate y ya lo vemos.
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¿Todavía sigues aquí?
No quiero entretenerte más
Que las 2 tenemos muchas cosas que hacer y el tiempo vuela (when you are having fun)
Igual es solo que ya que estás quieres ver mi cara.
A ver si tengo pinta de de barbie azafata.
Enga, ahi va.
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